Café Irecris: Historia del café

café Irecris

Muchos son los relatos, historias y leyendas que rodean el enigma del descubrimiento del café. Una de las más defendidas por los historiadores, y quizá la más romántica, es la historia de Kaldi, un cabrero abisinio. Estando un día sentado sobre una roca en la ladera de una montaña, Kaldi observó que sus cabras, habitualmente dóciles daban muestras repentinas de una extraña animación. Al acercarse, descubrió que habían estado mordisqueando las bayas rojas de una planta cercana. Sin pensárselo probó él mismo las bayas y, al cabo de unos momentos, ¡sorpresa! comenzó a sentirse extraordinariamente animado y fortalecido.

Convencido de que se trataba de un milagro, corrió a un monasterio próximo y, presa de gran emoción, contó su historia al abad, al tiempo que le mostraba unas bayas que había extraído del zurrón. El abad, temiendo que fuera obra del demonio tiró las bayas al fuego, tras lo cual un magnifico y exótico aroma se difundió por la estancia. Convencido entonces que era obra de Dios, el abad ordenó que los granos fueran inmediatamente rescatados del fuego. A continuación, los mezclaron con agua para que todos los monjes del monasterio pudieran compartir el milagro. La popularidad del café se difundió rápidamente. Los árabes se sentían tremendamente orgullosos de su recién descubierta bebida y guardaron celosamente el secreto. Sin embargo, siendo tantos los peregrinos que visitaban su tierra, era inevitable que antes o después se difundiera el secreto de este brebaje. Algunos de estos peregrinos llevaron semillas verdes fértiles a sus países de origen y muy pronto empezaron a florecer árboles del café o cafetos en las regiones circuncidantes. En poco tiempo el grano del café se introdujo en las casas, donde en ocasiones se convirtió en una elaborada ceremonia.

Al crecer en Arabia y Turquía el consumo de café, muchos viajeros y comerciantes probaron el brebaje, naturalmente, llevaron noticia del mismo a sus lugares de origen. Como consecuencia, la fama de esta deliciosa infusión llegó a Europa. El primer cargamento de café llegó a Venecia procedente de Turquía en 1615. No pasó mucho tiempo antes de que se abrieran en Europa los primeros cafés.

Hasta finales del siglo XVII casi todo el café procedía de Arabia. Los árabes trataron de mantener superior control sobre el suministro de café, prohibiendo sacar del país semillas que no estuvieran tostadas. Esta medida teóricamente garantizaba que no saldría del país ninguna semilla que tuviese capacidad germinativa. Por supuesto, estaba terminantemente prohibido que los extranjeros visitaran las plantaciones. Tras incontables intentos, espías holandeses consiguieron robar plantas de Arabia y empezaron a cultivarlas en Java con gran éxito. A partir de entonces, el café fue cultivado en invernaderos holandeses y desde allí se distribuía libremente por toda Europa.

En 1723, tras haber robado una plantita de aspecto robusto, un joven capitán de la armada francesa llamado Clieu, decidió llevar consigo un esqueje de cafeto a Martinica. Clieu plantó el valioso esqueje en la tierra cálida y fértil de Martinica.

Todo salió bien y los esfuerzos de este hombre se vieron recompensados cuando la planta floreció y se multiplicó con extraordinaria rapidez, de modo que antes de 1777 ya había 18 millones de cafetos en la isla.

En torno al año 1748 introdujo el café en Cuba don José Antonio Gelabert, que trajo la semilla de Santo Domingo. Antes de la Revolución Francesa, Santo Domingo, la Martinica y Bolivia producían la mayor parte del café que se consumía en Europa.

 

EL CAFÉ LLEGA A MEXICO

 

La introducción del café en México se efectúo por el puerto de Veracruz en el siglo XVII, en el año de 1790, y según los investigadores los primeros arbustos procedieron de la isla de Cuba.

Hoy en día, México ocupa el sexto lugar como productor de café ya que las diversas regiones cafetaleras del país ofrecen condiciones naturales y variedades ideales para producir excelentes calidades de café.

El café en México se clasifica de acuerdo a la altura que se encuentra la zona de producción: “A mayor altitud el café desarrolla más acidez y aroma, por lo tanto su sabor es mejor y su valor más alto”.

Durante el porfiriato creció la cafeticultora inducida por empresas transnacionales en grandes fincas especializadas y a partir de los años 40’s, pasó de ser una actividad de grandes plantaciones a pequeñas parcelas de campesinos indígenas.

Actualmente el café es cultivado por 282 mil productores en 750mil hectáreas. El 91.7% son pequeños productores con menos de 5 hectáreas y más del 60% son indígenas.

México produce uno de los mejores cafés del mundo, es el quinto país productor y el primero en la producción de café orgánico. El café se cultiva en las zonas montañosas de nuestro país, en su mayoría por manos indígenas y las áreas cafetaleras son ricas en diversidad de flora y fauna.

 

HISTORIA DEL CAFÉ EN OAXACA

Aquí en Oaxaca según fuentes informativas entrevistaron a un cafetalero de cuatro generaciones de producir café en la región de pluma hidalgo, Oaxaca, lugar de fama mundial por la calidad de su café. El Ingeniero Diego Manuel Woolrich Ramirez.

“La historia del café en Oaxaca es relatada por el Maestro Basilo Rojas en su libro titulado “El Café. Estudio de su llegada, Implantación y Desarrollo en el Estado de Oaxaca”. En él relata que su papá fue una de las personas que tuvieron mucho que ver con el café. Se cuenta que cuando el cultivo de la Grana Cochilla decayó por la aparición de las anilinas los productores de Miahuatlán buscaron una alternativa productiva.

En ese entonces estaba don Matías Romero, ilustre oaxaqueño, en el gobierno federal, quien les recomendó que fueran a Veracruz a conocer el cultivo del café y que buscaran en la Sierra Sur un lugar apropiado para cultivarlo.

De esta manera encontraron en las atribaciones de una montaña llamada “El Cerro de la pluma”, las condiciones climáticas y de bosque, eran las condiciones que habían visto en el estado de Veracruz para la siembra de café. Entonces se fueron a Veracruz por las primeras matas e hicieron los primeros viveros.

El papá del maestro Basilio Rojas se dedicó a tener viveros de café, en un rancho tenía regadío y desde ese vivero se fue aumentando la superficie sembrada con café en Oaxaca.

El cerro de la pluma se llama así, porque en aquél entonces, cuando estaba virgen, ahí anidaban las águilas y como para hacer el nido las águilas se arrancaban sus propias plumas para acolchonar el nido, cuando los aguiluchos abandonan el nido las plumas quedan a la deriva y el viento las riega. Era un lugar donde abundaban las plumas por todos lados.

Las primeras fincas se fundaron por allá de 1872 o 1874. De esa fecha en adelante el café empezó a extenderse, no solo en la zona del Cerro de la Pluma, sino se fue hacia la zona del Bule y a la zona de Juquila en donde ha tenido mucho éxito la producción de café, dado que los terrenos son muy similares. Por eso se están haciendo los estudios para obtener “la denominación de origen” del café de Pluma.

(sigue diciendo)

Mi bisabuelo, Lorenzo Silva, era un ganadero establecido en San Pedro Mixtepec y cuenta la tradición familiar que en cierta ocasión un español llegó con su barco a Puerto Escondido y estuvo indagando quién sería la persona con capital suficiente para asociarse con él para poner un negocio. Todo mundo le señaló a mi bisabuelo y platicaron, por lo que se asociaron para poner una finca cafetalera. El español a vuelta de barco trajo las primeras plantas y las semillas, seguramente de Colombia, pues el español decía que las montañas de Colombia eran similares a las montañas de Oaxaca.

Ese español hacia cabotaje en todos los puertos del pacífico, ya que viajaba desde los puertos de Chile, hasta los puertos de Estados Unidos. Cuando el cafetal estaba produciendo, el español se llevaba el café a San Francisco, Estados Unidos. Eso fue a partir del año 1873 y tenemos documentos de 1877 en donde ya se exportaba el café Sinaí. En aquél entonces se utilizaban muchos los hombres bíblicos para los cafetales.

 

EL CAFÉ EN EL «RANCHO FRENTE AL SOL!, UNIÓN DE GUERRERO.

En 1979, mis padres el señor Jesús Alonso Martínez y María García García empezaron a sembrar matas de café, los compraban en los viveros de Pluma Hidalgo, cuando era niño me enseñaron a sembrar y a cultivar el café, el amor por la tierra y por el cafeto, pero, tuvieron que pasar 29 años para empezar con este negocio, gracias a Dios y al apoyo de mi esposa Irene Romero Padilla es como nace el entusiasmo y la fuerza de echarle muchas ganas, no ha sido nada fácil pero reconozco que tenemos un largo camino que recorrer.

El nombre de FRENTE A SOL, nace gracias a Conafe, años anteriores vivíamos dentro de la ranchería El Perdíz y pertenecíamos al municipio de San Mateo Piñas, debido a problemas nos apartamos y al solicitar un maestro de CONAFE para que enseñara a los niños teníamos que ponerle nombre a nuestra comunidad, es por eso que le pusimos Frente al Sol este pertenece a la agencia de Unión de Guerrero del Distrito de Pochutla.

CAFÉ IRECRIS se da por el nombre de mi esposa y el mío, Irene y Cristobal, en el logo esta unas ceresas, un quetzal parado en una hoja del cafeto. El quetzal significa mucho para mi, cuando tenía siete años mientras cortaba los granos de café vi en un cuilar un quetzal por lo que me llamó mucho la atención por los colores y decidí matarlo con una resortera, cuando intentaba hacerlo mi padre me regaño diciendo que esas aves estaban en peligro de extinción, que tal vez ya no lo volvería a ver, fue esactamente, nunca más lo he vuelto a ver.

Esta marca está registrada y a llegado a muchas mesas y viajado a muchos lugares, doy gracias a Dios por ayudarme con este sueño y seguiré soñando hasta lograr mis objetivos, agradezco infinitamente a mi esposa, padres y hermanos que me hay apoyado.

fcano

fcano

Editor Web del Bazar Artesanal. Fotógrafo, Diseñador Gráfico y Relaciones Públicas.

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